May 08

No importa la zona del mundo donde te encuentres, lo más seguro es que halles a alguna persona que te refiera cuentos de terror e historias, como me pasó a mí en mi visita a la playa.

Mario subió con sus amigos a un bote con el propósito de pescar y poder disfrutar de la infinidad del océano. El mar a cierta distancia de la playa, cambia su tonalidad a una mucho más azul.

Ese día en particular la temperatura era apta para realizar esa actividad. Casi no había ninguna nube en el cielo y el sol estaba situado justo sobre la cabeza de los navegantes.

Mas todos sabemos que la naturaleza es cambiante y en un momento el clima se transformó y el cielo se tornó gris. El encargado del bote les dijo:

- Es mejor que regresemos a la orilla, lo más probable es que se avecine una tormenta y este velero no está fabricado para soportar fuertes vientos.

Por su parte, Mario replicó:

- Óyeme bien, pagamos demasiado por este viaje y ahora tienes que completar la ruta prometida. De lo contrario, te exigiremos que nos devuelvas el dinero.

- Usted no entiende. A veces las bestias del mar despiertan y es mejor no molestarlas, pues en ciertas ocasiones pueden llegar a ser vengativas.

- Ah, ¿entonces vas a decirme que esta porción de océano está infestada de tiburones o algo así?

- No, pero lo que sí hay son anguilas eléctricas.

- Tú lo que deseas es asustarnos, pues de una vez te digo que no lo conseguirás. Quédate con tus cuentos de terror e historias. Es más, yo mismo te probaré que aquí no hay nada.

Mario bajó su mano hasta que ésta tocó el agua. De pronto, varias anguilas eléctricas aparecieron. Una de ellas se aferró a su extremidad y lo tiró del bote.

Los alaridos que Mario lanzaba al viento eran terribles. Afortunadamente su sufrimiento fue rápido, murió electrocutado en menos de cinco minutos.

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