May 08

Algunas leyendas cortas y cuentos convergen en que los panteones son un sitio apto para que las criaturas de ultratumba campen a sus anchas.

Se decía que la gente que transitaba afuera del panteón de San Gabriel en la noche de Halloween, desaparecía sin dejar rastro. Tanto científicos como gente dedicada a estudiar los aspectos esotéricos, se daban cita por aquellos lares con cierta frecuencia. Unos nada más para hacer “acto de presencia” y así poder conseguir más adeptos. Mientras que otros lo hacían por encontrar una respuesta a ese misterio

Dentro del segundo grupo, bien podríamos catalogar a Mel O. (Cuyo verdadero nombre era Melquiades Osorio). Le gustaba que le dijeran así, porque gran parte de su vida la pasó en el sur de los Estados Unidos, investigando el fenómeno OVNI. Inclusive se daba el lujo de autonombrarse como Doctor.

Se documentó sobre el asunto y un buen día anunció a los medios locales que él mismo pasaría por enfrente del panteón la noche del día de brujas a las 12 de la noche. Pero que para lograr su cometido, era necesario que la televisión apostara un par de cámaras en el lugar, para que grabaran todo sin que la gente corriera el menor peligro.

Todo estuvo dispuesto la noche del 31 de octubre. Esa noche en la que leyendas cortas y cuentos de monstruos cobran vida. La transmisión empezó a las 11:45 P.M.

Melquiades llegó puntual a su cita y al cruzar la puerta del panteón, desapareció sin dejar huella. Las cámaras estuvieron encendidas durante cuatro horas más, sin embargo, no registraron ninguna actividad.

Al día siguiente, a un editor de vídeo se le ocurrió la idea de agregarle un filtro infrarrojo a la película, con la intención de dotarla de mayor dramatismo. Cuál sería su sorpresa, al observar que Mel si estaba allí después de todo, sólo que convertido en un alma en pena.

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May 08

No importa la zona del mundo donde te encuentres, lo más seguro es que halles a alguna persona que te refiera cuentos de terror e historias, como me pasó a mí en mi visita a la playa.

Mario subió con sus amigos a un bote con el propósito de pescar y poder disfrutar de la infinidad del océano. El mar a cierta distancia de la playa, cambia su tonalidad a una mucho más azul.

Ese día en particular la temperatura era apta para realizar esa actividad. Casi no había ninguna nube en el cielo y el sol estaba situado justo sobre la cabeza de los navegantes.

Mas todos sabemos que la naturaleza es cambiante y en un momento el clima se transformó y el cielo se tornó gris. El encargado del bote les dijo:

- Es mejor que regresemos a la orilla, lo más probable es que se avecine una tormenta y este velero no está fabricado para soportar fuertes vientos.

Por su parte, Mario replicó:

- Óyeme bien, pagamos demasiado por este viaje y ahora tienes que completar la ruta prometida. De lo contrario, te exigiremos que nos devuelvas el dinero.

- Usted no entiende. A veces las bestias del mar despiertan y es mejor no molestarlas, pues en ciertas ocasiones pueden llegar a ser vengativas.

- Ah, ¿entonces vas a decirme que esta porción de océano está infestada de tiburones o algo así?

- No, pero lo que sí hay son anguilas eléctricas.

- Tú lo que deseas es asustarnos, pues de una vez te digo que no lo conseguirás. Quédate con tus cuentos de terror e historias. Es más, yo mismo te probaré que aquí no hay nada.

Mario bajó su mano hasta que ésta tocó el agua. De pronto, varias anguilas eléctricas aparecieron. Una de ellas se aferró a su extremidad y lo tiró del bote.

Los alaridos que Mario lanzaba al viento eran terribles. Afortunadamente su sufrimiento fue rápido, murió electrocutado en menos de cinco minutos.

Cuentos de miedo Mexicanos